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Regalos de salud allende los mares
IMAGINE USTED que un familiar suyo confronta serios problemas de pérdida
de visión que le requieren someterse a una intervención quirúrgica, pero
no tiene los medios económicos para sufragarla. Imagine ahora que con la
ayuda de misericordiosos médicos que lo operan gratuitamente, recobrará la
vista.
Eso le sucedió a tres guatemaltecos con diferentes quebrantos de salud
gracias a las operaciones "milagrosas" que la tripulación del barco
hospital Caribbean Mercy, de visita en la isla, realizó durante su
reciente estadía en Guatemala.
A una niña de 14 años le corrigieron el estrabismo congénito. Un joven de
19 años fue operado de las cataratas que lo habían cegado y una infante de
dos años aprendió a caminar luego de una intervención que le enderezó los
pies, pues nació con ellos completamente virados desde su nacimiento. Y es
que la misión de esta embarcación es llevar "ayuda médica y esperanza a
los países necesitados".
"Somos una organización internacional cristiana, de ninguna denominación
religiosa en específico, que le brinda servicios a los pobres y a los
necesitados", explicó el doctor Andrew Clark, director del barco, quien es
parte de la tripulación hace 10 años.
Una flota misericordiosa
El Caribbean Mercy es uno de los cuatro barcos de misericordia de "Mercy
Ships", organización internacional de base cristiana fundada en 1978, que
se encuentra en el país para dar a conocer su misión. Esta embarcación,
que cuenta con una tripulación internacional de 100 personas, es parte de
una cadena de programas de misiones humanitarias.
Para ello, la flotilla de "Naves de esperanza", que incluye al barco
hospital no gubernamental más grande del mundo, cuenta con un equipo de
médicos y profesionales de la salud que donan su tiempo de forma
voluntaria y realizan varias cirugías a bordo, como reconstrucción de
labios leporinos, de paladares deformes, remoción de cataratas y
estrabismo, y reconstrucciones ortopédicas y faciales.
Cada embarcación cuenta con una batería de voluntarios con distinta
preparación, que se encarga del funcionamiento de la nave, la
administración de la organizacióny la parte médica. Debido al tiempo que
pasan en alta mar, sus tripulantes, compuesta por una mezcla de
nacionalidades,se integran como una gran familia que, además de contar con
servicio médico, viaja con varias maestras a bordo que le imparten clases
a sus hijos. De hecho, en el Caribbean Mercy viajan 10 niños que cuentan
con un patio escolar en la proa del barco, donde se ubicaron varios
columpios para que puedan jugar.
Todo un hospital
Esta embarcación, que tiene cinco niveles, es uno de los navíos más
pequeños de la flota, pero cuenta con dos salas de operaciones donde se
realizan cirugías ópticas y ortopédicas, y se imparten clínicas dentales y
de visión. Sin embargo, no todos los servicios se ofrecen a bordo ya que
una vez llegan a puerto, parte de la tripulación se desplaza hacia los
lugares de más necesidad para identificar los casos de mayor urgencia en
los que pueden intervenir.
Según explicó Clark, una vez identifican los casos, las personas son
citadas para que acudan al barco a realizarse un examen médico, se les da
otra cita y "y luego son citados para que vengan a otra cita dondeentonces
le hacemos la intervención".
El área donde se brindan los servicios médicos ubica en el nivel inferior
del barco. Cuenta con dos enormes máquinas para realizar las operaciones
de cataratas y otro equipo médico.
"La gente con deformaciones físicas son esclavos de esos impedimentos toda
su vida. Pero, muchas de esas condiciones son operables, lo que pasa es
que no todo el mundo puede costear estas intervenciones. Es un sentimiento
maravilloso el poder ser parte de esta ayuda, como el poder darle visión a
una persona con cataratas en una operación de 30 minutos y sin costo
alguno para ellos", dijo Clark, quien viaja junto a sus tres hijos, de 8,
6 y 2 años, y su esposa, quien es una de las maestras.
También ofrecen clínicas de salud en lugares de mucha necesidad que ubican
distantes de los puertos donde anclan. La tripulación se traslada hasta
estos lugares en los 12 vehículos que tienen y, en ocasiones, ayudan a la
comunidad a construir pozos de agua potable ya que, según explicó Clark,
datos de la Organi zación Mundial de la Salud (OMS) indican que el 80% de
las enfermedades en las comunidades de escasos recursos económicos son
causadas por el uso de aguas sucias y una pobre higiene.
"Todos los que trabajamos aquí hacemos trabajo voluntario. Nadie recibe un
salario y tenemos que pagar por la comida y el cuarto. Mayormente
recibimos ayuda de nuestras familias y de diferentes iglesias", señaló
Clark, natural de Nueva Zelanda. Explicó que el costo de operación de la
embarcación se cubre mayormente con donaciones individuales y corporativas
"y el gobierno de cada país que visitamos nos da unos 'waivers'".
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